Universidad Nacional Autónoma de México • Instituto de Investigaciones Sociales

Guadalupe Valencia García*

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*Doctora en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Coordinación de Humanidades, unam. Fue directora del CEIICH entre marzo de 2016 y diciembre de 2019. Temas de especialización: tiempo social, discursos temporales y su relación con las ciencias sociales, el tiempo en la investigación social. Circuito Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510, Ciudad de México.

 

El objetivo de este artículo es mostrar cómo la agenda de trabajo que se ha ido construyendo a lo largo de algunas décadas en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), contribuye al impulso y la renovación de las ciencias sociales. La relevancia epistémica de esta agenda nos invita, por un lado, a conocer los distintos sentidos de la investigación interdisciplinaria y, por otro, a indagar en la forma en que la comunidad de académicos del CEIICH asume el compromiso crítico de construir saberes socialmente productivos.

Esto último es significativo porque el Centro se ha distinguido, en el ámbito latinoamericano y mundial, por sus maneras plurales de investigar en ciencias sociales, siempre abiertas al análisis de las problemáticas actuales. Para alcanzar nuestro propósito, el artículo descansa en dos apartados. En el primero recuperamos algunas de las categorías analíticas más relevantes para explicar las diversas maneras en las que la interdisciplina puede cultivarse. Analizamos cómo, a través de ésta, se logra construir una nueva perspectiva derivada del conjunto de conocimientos disciplinares, cuyas relaciones son definidas e interconectadas, favoreciendo en última instancia un pensamiento multidimensional. En el segundo apartado, ofrecemos algunas reflexiones sobre los múltiples enfoques de investigación interdisciplinaria desarrollados al interior del CEIICH y mostramos cómo estos nutren epistemológicamente las discusiones alrededor de las ciencias sociales.

 

Sobre interdisciplina y acto dialógico

Desde su fundación, bajo la dirección y el innegable liderazgo intelectual y moral del doctor Pablo González Casanova, nuestro Centro ha sido un espacio de creación de conocimiento, un lugar de convergencia para el diálogo, el debate y la divulgación de nuevos saberes que han congregado, con el paso de los años, a prestigiosos académicos nacionales e internacionales. Indudablemente, el reconocimiento académico del CEIICH se debe al esfuerzo colectivo y a la presencia de nuestra comunidad de investigadores destacados y provenientes de distintos campos científicos y humanísticos.

La comunidad académica formada en las ciencias de la materia y de la vida, junto con las disciplinas sociales y humanísticas, han sido fruto de un diálogo de tradiciones en el que generaciones presentes y pasadas han creado las condiciones óptimas para que la vinculación científico-humanística acaezca en el estudio y análisis de problemas que suelen exigir el diálogo entre disciplinas. A poco más de 30 años de la creación del Centro, estamos frente a una realidad nacional y mundial que nos interpela y que exige la renovación teórica, conceptual y metodológica, con el fin de dar cuenta de los desafíos contemporáneos de un mundo que ha cambiado vertiginosamente.

Decir que en el CEIICH se ejercita la interdisciplina y que es el sello de nuestras investigaciones sería una generalización que escondería una riqueza mayor que la que cabe en dicha palabra. En todo caso, categorías relevantes a los enfoques interdisciplinarios, como interdefinibilidad, reflexividad, transversalidad y diálogo de saberes, nos permiten caracterizar mejor lo que se cultiva entre los pisos 4 y 6 de la Torre II de Humanidades.

Comenzaré señalando que la palabra interdisciplina y el adjetivo interdisciplinario(a) incitan más elogios que sospechas y gozan de mayor simpatía que cualquiera de las disciplinas sociales, humanísticas o científicas por sí mismas. Muchas problemáticas contemporáneas, como el calentamiento global, el riesgo, las tareas del cuidado, la migración, el racismo, la violencia o la inseguridad, requieren más de una mirada para lograr aprehenderlas en toda su complejidad. De allí que el esfuerzo por analizar ciertos fenómenos desde la articulación de sus múltiples dimensiones sea visto, por principio, de manera positiva.

Por ello, la multi, la inter y la transdisciplina parecen gozar de mayor inmunidad —epistemológica, teórica, expositiva— e incluso de prerrogativas de financiamiento. Si bien es cierto que existen muchos ejemplos de las bondades de los enfoques inter y transdisciplinarios, también debemos señalar que algunos esfuerzos de análisis integradores han resultado en exaltaciones del método —interdisciplinario— o en declaraciones de principio que no ofrecen mejores interpretaciones sobre las realidades sociales que otras que se realizan desde enfoques disciplinarios con altos grados de rigor, capacidad argumentativa, claridad en la exposición y mucha creatividad. Es evidente que no basta con declarar la intención trans o interdisciplinaria de un estudio para llegar a buen puerto. Por otro lado, muchas investigaciones que no se declaran como inter o transdisciplinarias muestran resultados en los que la virtuosa articulación entre categorías, conceptos y métodos de diversas ciencias y disciplinas, arroja resultados tan interesantes como sorprendentes.

Como directora del CEIICH, con orgullo y positivo asombro, recibí incontables veces comentarios en torno a la libertad de la investigación que caracterizaba al Centro y a la novedad de los productos que resultaban de ella. La imagen de un Centro vivo, creativo y pleno de temas y formas de investigación novedosas se correspondió siempre con buenos índices de producción y, en general, alto nivel académico incluso comparándonos con entidades más grandes. Las agendas de investigación, lejos de corresponder a líneas establecidas de manera ortodoxa, fueron construyéndose, más bien de forma heterodoxa, con la llegada de colegas que trajeron nuevos temas, como el feminismo y las masculinidades, las ciudades, la participación social, el racismo y la xenofobia, y nuevos enfoques, como la filosofía de la ciencia, la crítica jurídica, la divulgación de la ciencia, la sustentabilidad, entre otros. Como sucede siempre que estamos ante temas y problemas tan variados, aparece la idea de dispersión, fragmentación y caos, o la que asocia tal variedad con riqueza y fortaleza. Siempre preferí mirarla de esta última forma, no sin excluir la necesidad de que discutiésemos colectivamente las formas de articulación posibles para dar lugar a una reordenación temática.

En todo caso, el denominador común bien puede ser, como lo enuncio en el título de este trabajo, la capacidad de diálogo y comunicación que, si bien no siempre se cumple cotidianamente, asoma en las reuniones del Colegio del Personal Académico, del Claustro, o en las Jornadas (después Coloquios) Anuales de Investigación que, en ocasiones, alcanzaron buenos y productivos debates. Como aquel que se produjo cuando por lo menos tres colegas discutieron sobre un mismo concepto —el de “misiones”— que cada cual usaba en un sentido teórico, e histórico, muy diferente. O cuando grupos de colegas que trabajan desde la noción de complejidad, o sistemas complejos, y pertenecen a diversas tradiciones teóricas, debatieron y argumentaron acerca de la posibilidad, o imposibilidad, de hacer compatibles sus postulados de partida.

Mirando la riqueza de las investigaciones que se desarrollan en el CEIICH, me he percatado de que ésta no radica solamente en el uso de enfoques interdisciplinarios —entendidos como conjunción de miradas provenientes de integrantes pertenecientes a diversas disciplinas o ciencias—, sino que puede reconocerse, a veces de manera sutil, en las formas diversas en las que equipos, o colegas en lo individual, proceden para generar conocimiento. Algunos trabajan en equipo planteando problemas y preguntas que surgen del diálogo interdisciplinario. En líneas generales, la interdisciplina es un acto dialógico, no sólo porque existe un permanente diálogo interdisciplinario que se nutre de las preguntas que como investigadores nos planteamos sobre la realidad problema que hemos decidido estudiar, sino porque coexiste también “una articulación de culturas, de conocimientos, y de seres humanos” (González Casanova, 2004: 76). Desde esta perspectiva, la interdisciplina se construye a partir de la consideración
del saber del otro, siempre y cuando el problema a resolver así lo exija. No debemos tratar de “interdisciplinar” cualquier objeto de estudio pues, lejos de aportar soluciones, esto complicaría su abordaje. Por eso, vale la pena aclarar que no toda investigación es interdisciplinaria, en sentido estricto, pero muchas investigaciones, en el CEIICH, llevan la impronta del diálogo entre disciplinas, enfoques y teorías.

Hay quienes ensayan interpretaciones novedosas desde enfoques híbridos, como la sociología política, la sociología visual, la historia de la ciencia, la historia social de la enfermedad, el conocimiento psi. Hay quienes vinculan sociología y literatura; complejidad y economía; sociedad y territorio; sustentabilidad y ciudades. Otros, de forma más sutil, trabajan interdisciplinariamente concitando, en sus trabajos individuales, el diálogo entre autores, enfoques y corrientes que no pertenecen a la misma disciplina. Como quienes trabajan a partir del binomio conceptual ciudad e identidad o ciudad y multiculturalidad agregando, al estudio tradicional de lo urbano, la riqueza de las perspectivas de la sociología de la cultura. O cuando se vinculan tres categorías que por sí mismas son transversales, como género, indígenas y jóvenes, para dar lugar a estudios de gran creatividad. O cuando lo indígena se trabaja a partir de la noción de indigeneidad y, desde allí, se analiza la relación entre nación y alteridad. Algunas y algunos más articulan sus miradas, como lo hacen quienes se dedican, desde la vinculación entre literatura y sociedad, a develar las insospechadas contribuciones de la literatura al análisis social y viceversa. Otras y otros se sitúan en las fronteras disciplinarias para dar lugar a fructíferos debates sobre, por ejemplo, el cuerpo y los imaginarios, narrativas, estéticas y semánticas a las que da lugar. Hay quienes analizan la domesticación de ciertos productos vegetales —como los chiles— mirando en todo momento los aspectos de la morfología biológica y aquellos otros —de la organización campesina— que hacen posible dicho cultivo y su resultado social. O analizan los sistemas simbólicos alimentarios y muestran que la obesidad y la diabetes, dos de las grandes tragedias nacionales por su magnitud y crecimiento, no pueden abordarse solamente por la vía de la biología, la medicina o la nutrición.

Exhibo apenas estos ejemplos, entre muchos otros que podrían citarse, para señalar que en el CEIICH la interdisciplina es una práctica que se desdobla en múltiples formas de investigación que tienen, como común denominador, la vocación dialógica de sus integrantes. Más importante que declarar que se trata de un Centro en el que se cultiva la interdisciplina es, a mi juicio, distinguir algunas de las maneras en las que se procede para dar lugar a resultados de alto nivel académico. Así, por ejemplo, la complejidad, como enfoque cultivado por algunos integrantes de la comunidad, da lugar a la construcción de conocimiento basado en el diálogo, el uso novedoso y explícito de metáforas fecundas,1 el escrutinio conceptual, entre otras. Cuando hablo de escrutinio conceptual me refiero a las muchas maneras en las que colegas del CEIICH abonan al debate teórico poniendo en juego las definiciones de conceptos, tanto como la interdefinibilidad de algunos de ellos. Recordemos que en las ciencias sociales, tanto como en las ciencias en general, los conceptos acarrean interpretaciones del mundo que, con frecuencia, compiten entre sí para su mejor comprensión. Muy a menudo, dichos conceptos se expresan en forma de metáforas, metáforas conceptuales, científicas. Como la de metabolismo urbano, que atañe a la tensión entre los flujos de energía y los flujos de desechos en los sistemas urbanos y que permite explicar procesos en los que tasas metabólicas se expresan en deterioro urbano y ambiental.

 

Encrucijadas. Reflexiones acerca de las maneras de hacer interdisciplina

Una de las claves interpretativas de la interdisciplina consiste en la creación de encuentros propicios para el impulso y la orientación de proyectos para la transformación social a partir de la generación disruptiva de preguntas de investigación que incentivan la formulación de nuevas respuestas de cara a la realidad. En ese sentido, el Centro no sólo incursiona de manera crítica y creativa en la producción de investigación interdisciplinaria, también participa en diversos eventos académicos que se encargan de actualizar y difundir cómo hacemos interdisciplina. Los diplomados en investigación interdisciplinaria constituyen ya una tradición en el Centro, que es visto como un espacio privilegiado para la producción, promoción y fomento de visiones disciplinares integradoras, críticas, reflexivas y socialmente útiles.

Asimismo, nuestra comunidad se ha posicionado sólidamente en la sociedad mexicana y latinoamericana como un pilar de los renovados estudios interdisciplinarios. Bajo esta visión, nuestros investigadores estudian la estructura de la mundialización y su proyección hacia el siglo XXI, en relación con la crisis presente y sus problemáticas de innegable carácter geopolítico y geoeconómico. Esto ha sido abordado, por mencionar un ejemplo, desde el intrincado debate de la modernidad/colonialidad. También estudiamos la democracia radical, la historia social y la sociología crítica, que contribuyen al estudio del pasado y el presente mexicanos y latinoamericanos. Así lo muestran los trabajos sobre movimientos sociales, democracia y regímenes políticos.

En otros temas, también se ha incursionado en la comprensión de la crisis del proyecto civilizatorio, pues éste exige poner en cuestión la función de empresas nacionales y trasnacionales, privadas y públicas, como Sidermex, Pemex, Monsanto, etcétera. Desde la rica mirada que provee la ecología política estudiamos, además, conflictos socioambientales, tecnologías alternativas y lenguajes expertos en torno a la infraestructura de movilidad sustentable habida y por haber en la Ciudad de México.

A estos temas sumamos aquellos referentes a la ciudad global y los procesos locales, pues gestionamos proyectos para conocer cómo se construye la ciudadanía actual y a través de qué redes de organizaciones civiles se puede incidir, más allá de cualquier ámbito gubernamental. La intencionalidad de cada proyecto es distinta, aunque todas coincidan, al menos, en incidir efectivamente en la mitigación del cambio climático y el diseño de sistemas de indicadores de resiliencia urbana. Casi desde sus inicios, en nuestro Centro se han abordado los problemas de la producción de bienes y servicios básicos. En conjunto con la investigación de cada contexto urbano, nuestros investigadores analizan los efectos de la crisis global en territorios alejados de las zonas conurbadas, es decir, las problemáticas acaecidas en el interior de nuestros países latinoamericanos, en las comunidades rurales que han sido marginadas del proyecto civilizatorio y a las que se les niega la posibilidad de formar proyectos alternativos para el buen vivir.

Un ejemplo de esta tendencia la encontramos en el estudio del desempleo en los jóvenes rurales, en el impacto de los programas de salud pública y en las discontinuas directrices del desarrollo agrícola chileno. Asimismo, analizamos los vínculos entre los gobiernos nacionales y la gestión política comunitaria, entre la Universidad y el desarrollo local, entre la iniciativa privada y los organismos internacionales.

Si buscamos un denominador común a lo que hacemos en el CEIICH, afirmamos que lo nuestro no es la formación fragmentaria de expertos, sino el variable entrecruce de miradas. A raíz de cada entrecruzamiento, nuestros investigadores se enfrentan constantemente a encrucijadas, intersecciones, confluencias, bifurcaciones, intersticios, empalmes, pliegues, atajos, ramificaciones y otras circunstancias epistémicas que nos invitan a continuar en el extraordinario camino del conocimiento. Así, por ejemplo, hacemos cienciasituada y, a partir de ella, delineamos una historia de la ciencia que atañe a la construcción social de la práctica científica, la cultura médica y la medicalización, la formación ciudadana, la diversidad sexual, la democratización del conocimiento, etcétera. Un ejemplo de ello es el análisis de las políticas de género en ciencia y tecnología, que da cuenta de proyectos y planes para la promoción de las mujeres en espacios universitarios y organismos públicos.

Cada recorte de la realidad se piensa desde relaciones cuya direccionalidad cruza las fronteras de países y regiones del mundo. Desde la ciencia situada estudiamos también la racialidad y el patrimonio industrial histórico que se forma a partir de las huellas materiales e inmateriales que configuran nuestra memoria individual, colectiva e histórica. Esto cobra relevancia, pues los movimientos sociales interpretan dinámicamente dichas huellas, de modo que su interacción suele generar profundos cuestionamientos sobre nuestra relación con el pasado y cómo se pueden enfrentar situaciones históricamente negadas por sectores oficiales o populares, como la discriminación o la violencia de género. Nuestra comunidad ha indagado cómo es que las pretendidas soluciones que se han dado ante aquellas situaciones (en el caso de que así se haya procedido) han sido altamente insatisfactorias o contienen numerosos escollos.

Conjuntamente con los entrecruces de las ciencias sociales, también han sido fructíferos los de la física y la estadística, los cuales han dado lugar a originales análisis de los mercados financieros, las pequeñas redes de intercambio comercial y la subalternidad de mundos que apenas comienzan a figurar en la mira de los científicos sociales. Desde las ciencias de la vida exploramos los múltiples vínculos entre ciencia, tecnología, género y educación superior, no sin antes anteponer una mirada disciplinaria dialógica para estudiar las infraestructuras públicas, la diversidad agroecológica, la teoría evolutiva, la divulgación científica en los medios de comunicación, la difusión de la salud hecha por mujeres en la prensa mexicana, las propiedades de la red de ciudades en la República y la institucionalización de la interdisciplina en las universidades latinoamericanas.

Estudios por demás originales abordan el cuerpo y los sentidos sociales de la vida y de la muerte. Las convergencias y divergencias en las ciencias y humanidades han servido de plataforma para el estudio de la relación entre literatura y cultura política en América Latina, al mismo tiempo que se ha incursionado atinada y visionariamente en la crítica literaria desde la diversidad sexogenérica. Las visiones alternativas que, desde las regiones, piensan a la democracia, a los movimientos sociales y a los partidos políticos, matizan y enriquecen debates, controversias y polémicas suscitadas en México y en el mundo. El tiempo, como dimensión social constitutiva de los regímenes históricos locales y mundiales, se concibe en una compleja síntesis integradora, por medio de la cual cada temporalidad —cósmica, geológica, biológica, psíquica— añade riqueza conceptual al todo y a las partes.

En torno a la exploración de nuevos espacios y nuevas narrativas, donde se debate la imposición de lo privado y el silencioso sacrificio de lo público, la hibridación entre la cibernética y la sociedad ha dado lugar a una doble perspectiva de la cibercultura y la sociocibernética, desde las que se analizan e impulsan, por ejemplo, comunidades emergentes de conocimiento alimentario o el mejoramiento de la calidad de vida en la tercera edad.

En el CEIICH se cultivan perspectivas teórico-metodológicas ante la enorme cantidad de temas y problemas por abordar, lo cual podría parecer, ya lo decía antes, un síntoma de fragmentación. A menudo, cuando la variedad de enfoques y abordajes de objetos de estudio en una comunidad es tan grande, queda la impresión de segmentación del conocimiento. Pero este no es el caso del CEIICH, porque nuestras investigaciones van dialógicamente desde el análisis complejo del cáncer a la crisis de los sistemas alimentarios; del estudio de las ciudades y de las propiedades de las nuevas redes sociales, al de la cultura médica y la producción cultural de la ignorancia; de las diversidades sexogenéricas a la nueva ética ambiental hoy distanciada de las éticas antropocéntricas; de la estandarización de la ciencia al estudio del patrimonio industrial histórico; del discurso epistemológico de la racialidad en la antropología a la divulgación científica que toma la palabra en los vertiginosos medios digitales; de los vínculos entre ciencia y género a las infraestructuras públicas; de la domesticación de las plantas de Mesoamérica a los sistemas complejos y la teoría evolutiva; de la privacidad digital a las organizaciones sociales y las alternativas de democracia social; del acalorado debate sobre la interdisciplina a los estudios críticos sobre el cuerpo; de la literatura y la política, a los movimientos sociales, las asociaciones no gubernamentales y la defensa de los derechos humanos; de los tiempos sociales al racismo y la xenofobia; de las comunidades emergentes de investigación a la gestión cultural para mejorar la calidad de vida en la tercera edad; del comunismo y los comunistas del siglo XX a la estructura de la mundialización, la explotación de fósiles no convencionales y el desarrollo sustentable; del color en la información científica a los gabinetes de maravillas y las fotografías de estudio, las imágenes sagradas del México antiguo y las iconografías andinas; de la ciudad global a los procesos locales; de los asentamientos urbanos a la innovación tecnológica; de la ecología política a la movilidad sustentable; de las redes de organizaciones civiles a la violencia del Estado; de la gestión del territorio al cambio climático y los fenómenos transfronterizos; de la agricultura empresarial a la familiar y al empleo entre los jóvenes rurales; de las representaciones sobre el poder la dominación a la gobernanza forestal y la gestión de áreas protegidas; de la alteridad y los proyectos de nación en México a la diversidad cultural, la interculturalidad y las políticas multilaterales; de la crítica jurídica a las luchas sociales; de la antropología feminista a la migración binacional; de la sensibilización de las mujeres migrantes, a las mujeres indígenas y jóvenes, a las mujeres policías y las mujeres transgénero, a las mujeres en la política y las mujeres expoliadas por el sistema patriarcal; de la formación en igualdad de género y la comunicación desde las nuevas tecnologías a las concepciones de locura y el estudio del campo psi en América Latina; de la seguridad nacional e internacional a los drones y los hackers.

La riqueza de temas y problemas abordados salta a la vista, por ejemplo, en el abordaje de las epistemologías transfeministas que se oponen a la visiones innatistas y esencialistas que otorgan certezas a riesgo de abandonar la comprensión cabal de otras infancias, otros feminismos, otras realidades, que han abierto nuevas directrices para la investigación en ciencias sociales, más allá de la naturalización de las identidades y la estructural violencia de género.

Investigaciones tan rigurosas como éstas dan cuenta de que la interdisciplina no es mescolanza ni amasijo de temáticas, sino amalgama y mixtura, pliegue y fractal. Entre todos los problemas sociales que contemporáneamente nos traemos entre manos, palpita desde el Centro un proyecto intelectual plural para dar cuenta de la complejidad del mundo con nuevas miradas; situarse en los límites porosos de nuestros objetos de estudio y traspasar las fronteras disciplinares; cultivar enfoques interdisciplinarios; contribuir a un mundo más bueno y más justo. Por todo lo anterior, vale la pena distinguir la variedad de enfoques interdisciplinarios, de los cuales, sin pretensiones de exhaustividad, advertimos su rigurosa existencia en nuestras investigaciones. Si tuviésemos que caracterizar lo que hacemos en el CEIICH, diríamos que la impronta interdisciplinaria de nuestras investigaciones:

  • Se sitúa en las fronteras entre disciplinas para ampliar los contenidos de las visiones tradicionales sobre ciertos temas y objetos de conocimiento y exploran las inter-definiciones que resultan de las visiones transdisciplinarias. El maridaje de la historia y las ciencias sociales con los lenguajes de la expresión visual resulta pródigo para estudiar las memorias de la corporalidad y la función social de las emociones, la cultura visual científica, las imágenes sagradas del México profundo o la nueva estética del cine mexicano; la configuración de las identidades juveniles y las visibilidades de las nuevas narrativas; la resistencia civil ante la violencia de género y todo tipo de violencia estructural; la tensión, la distensión, el movimiento, la tradición y la ruptura de los tiempos sociales constitutivos.
  • Renueva creativamente las formas de delimitar los problemas sociales, al mismo tiempo que se estudian y desarrollan dominios híbridos o procesos de amalgama. De esta forma, se combinan creativamente dos o más dominios disciplinares para dar lugar a estudios interdisciplinarios cuyos alcances son más extensos, más dinámicos y notoriamente más profundos que aquellos realizados parcelariamente desde cada disciplina o grupos de investigación epistemológicamente desarticulados o sometidos por los poderes del Estado. En este caso, la creatividad juega un rol importante en el planteamiento de la investigación, ya sea desde sub-disciplinas emergentes como la sociología del cuerpo, la sociología del tiempo, la sociología urbana, la sociología del conocimiento, o a partir de enfoques nacidos de las ciencias de la complejidad, de la perspectiva crítica de género o de un renovado pensamiento marxista. En todo caso, los fenómenos sociales estudiados concitan la atención de especialistas de varias disciplinas cuya formación innovadora también actualiza los modos de concebir la realidad. Todos ellos responden a los conflictos socioambientales como la sobrepoblación, el efecto de los gases invernadero, el aumento en las enfermedades crónico-degenerativas, el desproporcional crecimiento de asentamientos humanos en la ciudad, las estrategias fallidas de participación ciudadana, el racismo, la insuficiente e ineficaz educación superior, la injusticia social, el autoritarismo, la heterogeneidad abrumadora de las organizaciones civiles, la revitalización de la nueva derecha, la insuficiencia de servicios básicos en el interior de nuestras naciones latinoamericanas, el desempleo y los fallidos programas de salud pública en el campo, la gestión municipal y el desarrollo local.
  • Desarrolla dominios híbridos o procesos de amalgama, los cuales se derivan de entrecruces disciplinares emergentes. En ese sentido, destacamos la presencia de la sociología política, los estudios culturales, la econofísica, la historia social, la sociología jurídica, la geopolítica, la psicología política, la ecología política, la bioética, y otros más.
  • Considera la interdisciplina como un horizonte de pensamiento y de acción política que busca incesantemente la actualización de las grandes temáticas de las ciencias sociales, además de hacer florecer nuevas miradas sobre aquellos temas y problemas que, por su inconmensurable importancia, demandan la atención profesional urgente de los científicos de diversas disciplinas. Desde este enfoque se abordan, entre otras tendencias, las infraestructuras públicas, la mundialización desde su desarrollo y prospectiva hacia el siglo XXI, y la actual crisis que, cual hidra, se compone de distintas cabezas geopolíticas, geoeconómicas socio-históricas. Puede ser abordada desde enriquecedores debates como el producido por la modernidad/colonialidad o los estudios de género. También se estudian la democracia radical y las alternativas para superar el partidismo decadente y los antiguos regímenes de historicidad que se resisten a morir.
  • Interrelaciona grandes temáticas de las ciencias y las humanidades, para revitalizar nuevas perspectivas para viejos problemas sociales. Por ejemplo, poder, subjetividad y cultura constituyen, en sólida amalgama, un espacio teórico para estudiar la construcción de la otredad étnica y racial de la niñez mexicana, el análisis de las organizaciones civiles y los movimientos sociales mexicanos y latinoamericanos, la protesta social y la ingobernabilidad del sistema político mexicano, la psicología política, el estudio comunicacional de las campañas electorales y la creación de nuevos canales de participación ciudadana. También, las categorías de la política indigenista y la relación entre ciencia y política en la definición de la alteridad indígena, la investigación-docencia interdisciplinaria y la reconfiguración de la red agroalimentaria en nuestro país.
  • Orientan críticamente sus actividades docentes a la formación de estudiantes que pueden incorporar a sus investigaciones las perspectivas interdisciplinares y de las ciencias de la complejidad para la rigurosa problematización y el planteamiento de soluciones.

Leal al espíritu que dio origen a este Centro, nuestra comunidad de investigadores ha tenido la capacidad para aprender colaborativamente, para formar redes académicas y coordinar proyectos de investigación que han tenido, también, la transcendental participación de especialistas de la UNAM y otras entidades académicas nacionales y del extranjero. Todas estas maneras de hacer investigación se concretan en formas de trabajo individual y colectivo, o en redes y comunidades de aprendizaje —que se combinan diferencialmente en la trayectoria de cada académico o grupo de investigación— en los horizontes multidisciplinares, transdisciplinares o interdisciplinares. En respuesta a estas exigencias, nuestras investigaciones se encaminan a cultivar el pensar epistémico, la renovación de la teoría social y la generación de nuevas metodologías de estudio. Nuestra comunidad, que ha sabido abrazar también la docencia y la divulgación de la cultura científica, se ha distinguido por su avanzado enfoque interdisciplinario para dar respuesta a problemas sociales complejos que convocan múltiples percepciones del mundo y dan lugar a nuevas definiciones e interdefiniciones del mismo.

 

Palabras finales

Nos hemos propuesto resaltar la identidad del CEIICH manifiesta a través de la sólida tradición interdisciplinaria, respondiendo con ello al sentido originario con el cual fue fundado por don Pablo González Casanova. Todos los que integramos la comunidad CEIICH somos conscientes de la responsabilidad que implica el tratamiento científico y humanístico de los grandes problemas planetarios. Otro rasgo identitario de nuestra comunidad es la peculiar forma de establecer una comunicación abierta entre distintas tradiciones, enfoques y paradigmas, todo ello en un ambiente plural de saberes y voces. Universidades, institutos y centros de investigación nacionales e internacionales, hoy reconocen que el CEIICH constituye un referente consolidado en los estudios del presente.

Nuestra tradición interdisciplinaria ha intentado contrarrestar el hegemónico modusoperandi de las investigaciones tecnocientíficas que se limitan al desarrollo unilateral y acrítico de temas de especialización excesiva, que contribuye a la segmentación del conocimiento y a la imposición de razonamientos abstractos incapaces de incidir en el tejido social. Más allá del pensamiento único, el CEIICH ha contribuido considerablemente a la ampliación metodológica de la interdisciplina, evitando que se le considere como una mera búsqueda de unidad en las ciencias.

A lo largo de estos años, el acto dialógico ha permitido proyectarse hacia la transformación de las sociedades contemporáneas, generando nuevos interrogantes y señalando soluciones viables. Sin temor a equivocarnos, afirmamos que el CEIICH está a la vanguardia de las ciencias sociales a través de la innovación metodológica en cada uno de los grupos académicos que lo integran.

En el CEIICH se produce conocimiento de calidad que se propone ser novedoso y original, motivo por el cual hoy puede ser atinadamente considerado como conocimiento de frontera y regenerador del tejido social. Así, nuestra riqueza epistémica proviene de las visiones interdisciplinarias y transdisciplinarias que se configuran constantemente, o desde la consistencia conceptual y fortaleza teórica propia de cada una de las disciplinas cultivadas.

 

Bibliografía

Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) (2019). 4° Informe de actividades. Dra. Guadalupe Valencia García 2019-2020. México: Universidad Nacional Autónoma de México.

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González Casanova, Pablo (2004). Las nuevas ciencias y las humanidades: de la academia a la política. Barcelona: Anthropos.

Luengo, Enrique (2012). Interdisciplina y transdisciplina: aportes desde la investigación y la intervención social universitaria. México: Universidad Jesuita de Guadalajara-Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente.

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Nubiola, Jaime (2000) “El valor cognitivo de las metáforas”. Cuadernos de Anuario Filosófico 103: 73-84.

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