Universidad Nacional Autónoma de México • Instituto de Investigaciones Sociales

Gloria del Castillo Alemán* y Velia Cecilia Bobes**

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*Doctora en Ciencias Sociales con especialización en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Sede México (Flacso México). Actual directora general de la Flacso México. Temas de especialización: estudio y análisis de políticas públicas; avances teórico-metodológicos en el campo de política pública; análisis de las políticas educativas desde una perspectiva de política pública, como uno de sus principales referentes empíricos. Carretera al Ajusco 377, Héroes de Padierna, 14200, Tlalpan, Ciudad de México.

**Doctora en Sociología por El Colegio de México. Profesora investigadora de tiempo completo de la Flacso México. Temas de especialización: teoría sociológica, sociología política, ciudadanía, sociedad civil y migración.

 

Hoy la dinámica del acontecer económico, político y social a nivel mundial, regional, nacional y local nos exige comprender su complejidad para construir rutas alternativas de solución. Para su análisis, el campo multidisciplinario de las ciencias sociales precisa realizar un corte de caja, dadas las nuevas evidencias y la persistencia de muchos problemas sociales. En este sentido, numerosas instituciones de educación superior han estado haciendo distintas contribuciones en los últimos tiempos, poniendo al servicio del conocimiento sus herramientas analíticas. En este esfuerzo destaca la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Sede México (Flacso México), desde donde hemos asumido este desafío de la mano con la comunidad académica-científica.

A propósito de contextualizar lo que actualmente estamos construyendo en la Flacso México, resulta relevante comenzar con algunas coordenadas que dan cuenta de cómo la complejidad de la realidad económica, política y social ha impuesto desafíos al campo de las ciencias sociales; enseguida, describimos el surgimiento del Sistema Flacso como institución regional por la singularidad que lo destaca, y como parte de éste, el establecimiento de la sede en México y la evolución de su agenda de investigación a los 44 años de su fundación; para finalizar, comentaremos la agenda actual de investigación en nuestra institución en el marco de la construcción e impulso de un “Debate renovado e innovador de las ciencias sociales”.

 

La complejidad que desafía hoy a las ciencias sociales

Pensar la agenda actual de las ciencias sociales en México obliga a considerar la realidad compleja y multidimensional que deriva de la confluencia de nuevos y viejos problemas que, al converger, aumentan y se intensifican a nivel global. Procesos tan relevantes como el calentamiento global y sus efectos sobre el planeta; la seguridad global (dado el proceso de recomposición de poder económico, político y militar a escala mundial en curso); la mundialización de la economía y sus efectos en los diferentes países y regiones (como la anunciada próxima recesión económica mundial, atenazada por el Brexit, la inminente salida del Reino Unido de la Unión Europea, que amenaza el proyecto más ambicioso de Estado multinacional liberal democrático de la historia); la amenaza de una guerra comercial entre Estados Unidos y China; el aumento de la desigualdad, las migraciones masivas, y las tensiones políticas internacionales de las cuales pueden emerger diversos conflictos tanto a escala nacional como regional, configuran una realidad que demanda de las ciencias sociales nuevos abordajes multi, inter y transdisciplinarios.

Frente al surgimiento de tan diversas temáticas en los contextos mundial, regional latinoamericano y nacional, se impone la necesidad de repensar el papel, los aportes y los desafíos de las ciencias sociales tanto a nivel global como regional y del país.

En el ámbito regional de América Latina, además de encarar los impactos de estos problemas mundiales, persisten situaciones específicas relacionadas con las condiciones de los diversos países de la región, que hacen que se intensifiquen de manera particular las consecuencias de estos procesos globales. En lo económico, se mantienen los pronósticos de un bajo crecimiento en un escenario de aumento sin precedentes de las desigualdades (de ingreso, derechos, acceso a servicios de salud, educación). En lo político y social, se arrastran los déficits de la democracia y la falta de confianza de la ciudadanía sobre las instituciones políticas, evidenciadas muy recientemente en naciones como Ecuador, Chile, Bolivia, Colombia, Haití, entre otras. Se intensifican además los elevados índices de violencia, corrupción e impunidad, el rezago educativo, el cambio climático, todo lo cual acentúa otros problemas, como el de las migraciones.

Ante esta situación, el debate latinoamericano se ha enfocado a temas de la mayor relevancia sobre el Estado, las democracias, el liberalismo, el conservadurismo, los socialismos, los derechos, las identidades, todos ellos en debates predominantemente teórico-políticos con distintos alcances e influencia en los procesos estatales de toma de decisiones y con repercusiones varias para el desenvolvimiento de las ciencias sociales.

Finalmente, en el plano nacional, vivimos un cambio histórico político de gran impulso que exige igualmente de las ciencias sociales no sólo nuevas miradas teórico-analíticas que nos permitan hacer visible la singularidad de los cambios a la luz de un conjunto de transformaciones de todo tipo, sino también la relación entre la producción del conocimiento, ideas e información con la elaboración de propuestas de políticas públicas eficaces bajo nuevos paradigmas.

Esta urgencia de encontrar y construir mejores soluciones a problemáticas altamente complejas obliga también a repensar el modo en que las ciencias sociales han enfocado, antes y ahora, sus temáticas de investigación. De igual manera, nos vemos urgidos ante la necesidad de la elaboración de agendas que incluyan temas prioritarios y diseños de investigación con abordajes inter y multidisciplinarios. Y no sólo desde la diversidad de las ciencias sociales, sino también a partir de la integración con las otras ciencias, incluyendo las humanidades, así como superar la distinción entre investigaciones “básicas” y “aplicadas” y las metodologías diferenciadas para cada una de ellas. En esta perspectiva, se impone además incorporar un enfoque de política pública que permita aprehender la interconexión entre el mundo de la política y el de las políticas, sin perder de vista ni la relación entre ciencia y política, ni la distinción entre ciencia, política e ideología.

Este es el marco general en el cual debemos reflexionar y definir la agenda de investigación de la Flacso México. No obstante, más allá de lo general, es indispensable también tener en cuenta la singularidad de una institución que se articula alrededor de dos objetivos intrínsecamente relacionados: 1) la formación de científicos sociales en América Latina y el Caribe y 2) la realización de investigaciones relacionadas con temáticas y problemáticas propias latinoamericanas y caribeñas.

En este sentido, para analizar la construcción de una agenda que nos permita incidir sobre los problemas actuales, debemos atender dos dimensiones: tanto al sentido original de su creación, como al conocimiento producido desde nuestra institución a lo largo de su historia y su invaluable contribución al pensamiento social latinoamericano. Es por ello que el punto de partida para esta reflexión gira en torno de los siguientes interrogantes: ¿Cuáles han sido las pautas de investigación en la Flacso México a lo largo de su historia y cuáles deberían ser su papel y sus aportes a las ciencias sociales en una institución como la nuestra? Para contestar estas preguntas, es preciso considerar tanto los orígenes fundacionales del Sistema Flacso como los de la Flacso México, entender por qué surge y dónde han estado puestos los énfasis de la investigación, y a partir de ahí definir hacia dónde queremos transitar, a la luz de un planteamiento institucional que hemos denominado como un “Debate renovado e innovador de las ciencias sociales”.

 

El Sistema Flacso y la Flacso México: el surgimiento de las ciencias sociales en América Latina

El Sistema Flacso fue creado como iniciativa de la UNESCO y los gobiernos de los países de América Latina, a raíz de la Conferencia Latinoamericana de Ciencias Sociales en Río de Janeiro en 1957. Ciertas condiciones históricas fueron favorables en su nacimiento: ocurría una especie de “latinoamericanización” de la UNESCO en aquellos años de la posguerra europea; mientras en el viejo continente el foco de atención de la política estatal era la “reconstrucción”, en América Latina se desplegaron todo el actuar gubernamental y el pensamiento guiados por la visión de alcanzar un nivel de desarrollo socioeconómico y político significativamente mayor, de importantes implicaciones para las ciencias sociales de aquellos tiempos.

En este contexto, la visión de la Flacso fue erigirse como una institución académica líder regional de las ciencias sociales, por lo que tuvo desde su origen la proyección de constituirse como un sistema latinoamericano de docencia e investigación. A lo largo de sus más de 60 años de existencia, se ha consolidado como organismo internacional latinoamericano y caribeño, de carácter académico, autónomo, dedicado a la docencia, la investigación y la cooperación en el ámbito de las ciencias sociales. Actualmente está constituida por 19 Estados miembros que desarrollan actividades académicas en 15 países de América Latina y el Caribe, coordinados desde una Secretaría General que se encuentra en Costa Rica desde 1979. Desde su creación, y en las diversas sedes académicas, ha graduado a más de 10 000 profesionales.

Así, la historia y el destino de esta institución están inexorablemente unidos a los de las ciencias sociales latinoamericanas. La primera agenda de investigación de la Flacso, entonces concentrada en su única sede de Santiago de Chile, giró en torno a los temas del desarrollo y la modernización. Allí coincidieron destacados académicos e investigadores de toda América Latina (muchos de ellos brasileños, después del golpe militar de 1964), que desarrollaron grandes contribuciones a los estudios de economía y desarrollo, que ocupaban por entonces un lugar principal en el pensamiento de la región.

Recordemos que las ciencias sociales en América Latina se fundan enfrentadas a la tarea del desarrollo. Desde esta perspectiva, muy pronto aparece el gran dilema latinoamericano de pensar sociedades diferentes desde patrones y paradigmas “universales”. Así, los ideales liberales del progreso, la civilización y el binomio atraso-modernización irrumpen en el pensamiento de la región como los temas de investigación y se convierten también en el objetivo de muchos de sus programas políticos. La primera carta de presentación de un pensamiento propio y el gran debate latinoamericano de los años cincuenta tuvo como centro de la agenda teórica el análisis del desarrollo económico y la dependencia. En consecuencia, el gran problema de cómo lograr el desarrollo con equidad se impuso como la temática principal de los estudios y discusiones de esa época. Fue el pensamiento de Raúl Prébich y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) lo que dio el fundamento latinoamericano al debate del desarrollo; su ya clásica tesis de la distinción entre un centro y una periferia en la economía mundial sirvió de punto de partida para los análisis más lúcidos y originales que se emprendieron en nuestra región. Más adelante, Gino Germani (1963) continuaría este pensamiento y ofrecería su propia versión en forma de la teoría de la modernización. En ella se afirma que la posibilidad de que los países latinoamericanos se modernicen dependerá no tanto de elementos económicos, sino de procesos culturales. Desde su perspectiva, el tránsito de la sociedad tradicional a la moderna descansará en buena medida en elementos de cambio individual, esto es, en la interiorización de valores modernos sobre los individuos, lo que permitiría una mayor racionalización tanto de las acciones como de las instituciones. Dicho de otra manera, la secularización de las instituciones, la modernización económica y la creciente racionalidad de los actores.

Es dentro del auge de las investigaciones empíricas desatado por la influencia de la teoría de Germani que aparecen dos subtemas tangenciales que poco a poco e incluso hasta hoy se han instaurado como problemas no resueltos y frenos al desarrollo de las sociedades latinoamericanas: la migración y, como su primer corolario, la marginalidad. En la actualidad, estos temas recobran una inmensa relevancia frente a las olas migratorias y los desplazamientos que se han observado recientemente en América central, protagonizados por las llamadas caravanas de migrantes centroamericanos.

Ya desde la década de los años cincuenta, el estudio del incremento de la urbanización en las principales ciudades del continente llevó a los investigadores a descubrir y señalar que el proceso de concentración poblacional que acarreaba la modernización industrial implicaba no sólo la expansión de los modos de vida urbanos, el aumento al acceso a la educación y otros servicios y el incremento de la población asalariada y calificada, sino que además sus grandes consecuencias perversas eran el hacinamiento, el deterioro de la calidad de vida y el subempleo o desempleo abierto como fenómenos de marginalización, depauperación y aumento de la desigualdad.

La conciencia de estos problemas, generados muchos de ellos por las estrategias desarrollistas de diversos gobiernos, más la crisis económica y política que sacudió a la región durante la década de los años sesenta, pusieron en cuestión el modelo cepalino y desarrollista de interpretación económica y social. Como resultado del intenso debate que caracterizó esta época y en el marco de la comunidad académica que se aglutinó con la creación de la Flacso, apareció el otro gran enfoque teórico que pugnaba por una interpretación original y latinoamericana de la realidad social: la teoría de la dependencia.

Combinando la crítica a los modelos de interpretación anteriores (desarrollismo y teoría de la modernización) con las fuentes principales de la teoría marxista, los dependentistas (Cardoso y Falleto, Marini, Dos Santos, Bambirra y otros) postularon que la inserción subordinada de América Latina en la economía mundial capitalista ocasionaba efectos profundos sobre la sociedad y la política nacionales. Por ello, planteaban estos autores, el desarrollo no sería posible sino a condición de revertir la situación de dependencia de los países periféricos respecto a las economías centrales. Dado que la economía es un sistema mundial, las transferencias de la periferia al centro condicionan una subordinación endémica que resulta en la imposibilidad de verdadera autonomía e impiden el desarrollo. Es importante subrayar que el enfoque de la dependencia enfatiza la importancia de los factores no económicos (políticos y sociales) en el fracaso de las políticas de desarrollo por sustitución de importaciones.

Junto con estos análisis, y en medio de una coyuntura marcada por la Revolución cubana de 1959, el afán por la originalidad en el pensamiento también se hizo acompañar por una postura crítica de los intelectuales, que en muchos de los casos combinaban su labor académica con la militancia en movimientos de izquierda. El debate de las ciencias sociales también giró hacia el análisis de las clases sociales, la explotación y la necesidad de revolución como ruta de cambio.

Más adelante, la irrupción de sistemas políticos autoritarios de diverso cuño y su extensión por buena parte de nuestros países modificaron a las ciencias sociales en más de un aspecto. Por una parte, fueron prácticamente expulsadas de las universidades por las dictaduras militares, y se recortaron los fondos destinados a la educación pública y la investigación. Se produjo un éxodo masivo de cientistas sociales (sobre todo del Cono Sur) hacia exilios diversos (asentados mayoritariamente en México y Europa), y fueron desmantelados centros de investigación y docencia que habían tenido un protagonismo indiscutible años atrás. Entre ellos resalta la sede chilena de la Flacso, que se había erigido como institución líder de la agenda latinoamericana y punto nodal de una regionalización de las ciencias sociales.

Producto de aquella gran conmoción en la vida social, política y profesional, se producen cambios tanto institucionales como en los proyectos de investigación. Los más relevantes fueron el surgimiento de nuevas sedes de la Flacso y un giro en la agenda de investigación, que empezó a incorporar nuevas preocupaciones y a desplazarse de los estudios del desarrollo a los problemas políticos. En consecuencia, la trayectoria de las discusiones en las ciencias sociales bajo el sello de la Flacso tuvo un giro importante a raíz de las dictaduras militares en la región.

Tales circunstancias impusieron un cambio necesario al debate latinoamericano y las reflexiones se redireccionaron hacia los procesos de transición política y democratización. Es así que emergió, especialmente para la sociología, el tema de la sociedad civil como la fuerza capaz de impulsar, desde abajo, las transformaciones principales para lograr el establecimiento de regímenes democráticos. Por otra parte, apareció con fuerza el estudio de las condiciones del poder estatal. Guillermo O’Donnell acuña el concepto de Estado Burocrático Autoritario para resaltar la aparición de autoritarismos de nuevo tipo, ya no populistas sino más bien desmovilizadores del sector popular e impulsores de un nuevo proyecto económico.

En este contexto, se fundó la Flacso México en 1975, con apoyo del gobierno federal mexicano de entonces, la Secretaría de Educación Pública (SEP) e intelectuales de gran prestigio. Una de las razones de su creación fue dar cobijo a intelectuales y profesionales que habían tenido que salir de sus países de origen a causa de la instauración de dictaduras, y que junto a los académicos nacionales darían continuidad y singularidad al trabajo de la sede en México.

Su primera agenda de investigación (1976-1986) giró en torno a problemas asociados a los movimientos políticos, el Estado, las instituciones y la democracia. Incluyó proyectos individuales de diversos investigadores alrededor de temas regionales y estudios de países. Entre ellos ocupan un lugar relevante el Estado, la cuestión nacional y la integración latinoamericana, el movimiento obrero en América Latina, la formación del Estado oligárquico, estudios de caso sobre sociedad, y sistema político, orígenes ideológicos del peronismo, problemas nacionales y regionales latinoamericanos (agricultura, industrialización, mercados de trabajo, sindicalismo, política educativa, medios de comunicación e identidades políticas). Asimismo, una parte del esfuerzo se dedicó a problemas teórico-metodológicos de las ciencias sociales, análisis económicos y estudios de población (distribución espacial de la población mexicana, distribución del ingreso en América Latina, dinámica macroeconómica, relación entre teoría, temas de investigación y datos empíricos; análisis paradigmático y construcción de datos).

La agenda fue nutrida en estos primeros años por el trabajo de grandes figuras del pensamiento mexicano y latinoamericano que impartieron cursos y desarrollaron investigaciones en la sede; entre ellos, René Zavaleta, Rodolfo Stavenhagen, Juan Carlos Portantiero, José Aricó, Emilio de Ipola, Liliana de Riz, Pablo González Casanova, Roger Bartra, Guillermo Bonfil Batalla, René Mayorga, Luis Maira, Carlos Quijano, Agustín Cueva y Norbert Lechner. Muchos de ellos estuvieron al frente de seminarios de investigación que conjuntaban los trabajos de los estudiantes con los de los profesores. En esta etapa se publicaron los primeros Cuadernos de Trabajo, para dar difusión al conocimiento producido en la sede.

Ya a finales de la década de los años ochenta se realizó un esfuerzo por fortalecer la integración entre la investigación y los programas docentes, por lo que se crearon nuevos Seminarios de Investigación para agrupar el trabajo en cinco grandes temáticas, cuidando que estuvieran en contacto con las grandes problemáticas sociales del momento de América Latina y poniendo especial énfasis en estimular el desarrollo de nuevos esquemas y enfoques analíticos que abonaran a la solución de cuestiones prácticas. Los temas principales fueron educación, estructura agraria, movimientos sociales, políticas públicas y estudios de población y sociedad.

Hay que destacar que nuestra sede, desde su origen, incorporó la visión inicial del acuerdo de creación, por lo que en su proyección ha destacado la vinculación entre docencia e investigación. En este sentido, no sólo hemos recibido y graduado estudiantes de posgrado de toda América Latina, sino que paulatinamente se ha trabajado en la construcción de un modelo educativo que otorga la máxima prioridad a los trabajos de investigación de los alumnos y su imbricación con el de los profesores investigadores. Este modelo supone que nuestra agenda de investigación se plasma también en los programas de formación docentes, especialmente en los seminarios de tesis, lo cual otorga un equilibrio entre la formación teórico-metodológica y las habilidades de investigación, con énfasis en la comprensión de procesos latinoamericanos. Nuestros seminarios de tesis temáticos, con enfoques teóricos diversos, se sustentan en las líneas de investigación de los profesores de la institución, por lo que la construcción y la revisión de la agenda de investigación han sido unas tareas constantes.

A principios de los años noventa se crearon nuevos programas de posgrado (Maestría en Gobierno y Asuntos Púbicos, Maestría en Población y Doctorado de Investigación en Ciencias Sociales), que venían a sumarse al programa fundacional, la Maestría en Ciencias Sociales. Al mismo tiempo, se ampliaba la agenda de investigación hacia estudios sobre transición política y reforma económica en América Latina, procesos electorales, sistema político, construcción de ciudadanía, actores, política pública, género, estudios de población (salud, medio ambiente y mercados de trabajo), cambios urbanos y procesos migratorios, petróleo y desarrollo, cultura política, modernización laboral y trasformaciones en ciencia y tecnología. En 1992 comenzó a publicarse, además de libros y Cuadernos de Trabajo, la revista Perfiles Latinoamericanos, que se mantiene hasta el día de hoy a la vanguardia de las publicaciones seriadas en la región.

Esta agenda continuó hasta la década de los años 2000, con algunos cambios organizativos e institucionales, ya que se reestructuró la investigación en los Grupos Temáticos de Investigación, orientados a generar conocimiento de frontera, estudios interdisciplinarios y construcción de redes interinstitucionales. Las líneas de los grupos incluyeron: innovación, empresas y capacidad tecnológica; empleo y políticas sociales sectoriales; espacio urbano, cultura y comunidades mediáticas; ciudadanía, multiculturalismo y teoría democrática; procesos regionales y de comercio exterior; globalización, territorio y construcción de identidades; reforma del Estado, procesos electorales y modelos institucionales; políticas de población y calidad de vida.

En las dos últimas décadas, la agenda institucional de investigación ha estado enfocada a responder tanto a las nuevas problemáticas de la región, el país y el mundo, como a las necesidades que derivan de la diversificación de nuestra oferta educativa (programas a distancia, semipresenciales, maestrías y diplomados).

Para responder a estos objetivos, fueron creadas en la Flacso México grandes líneas de investigación que agrupaban en su seno diversos problemas y proyectos académicos: instituciones, políticas públicas y acción colectiva; estado de derecho, derechos humanos y democracia; reformas institucionales, políticas públicas de trabajo y bienestar social, decisiones y evaluación de programas de gobierno; discurso e identidades en América Latina; educación, políticas públicas y mundo del trabajo; familia, género, grupos de edad, salud; integración y dinámica socioeconómica latinoamericana; población, medio ambiente y migración; procesos políticos, representación y democracia; sociedad civil, diversidad y multiculturalismo en América Latina y el Caribe; y sociedad del conocimiento, innovación y redes.

Con el objetivo de mantenernos apegados a los objetivos del sistema Flacso, y encarar los problemas de la región latinoamericana, así como su relación con otros países que la componen y generar conocimiento aplicable a sus soluciones, se creó una Unidad de Métodos e Información Estadística, con el fin de promover el desarrollo de nuevos métodos y técnicas de investigación en ciencias sociales y elaboración de indicadores, que hoy se ha transformado en el Laboratorio de Métodos.

Como heredera de esta historia, la Flacso México finalmente llega a 2020 con un robusto cuerpo de profesores investigadores cuyo trabajo de investigación se organiza en torno a cinco grandes líneas de investigación1 (que agrupan a 12 diversos proyectos definidos en sublíneas). Estas cinco líneas dan cuenta de perspectivas, temáticas y problemáticas que hoy son parte de las agendas latinoamericanas públicas y de investigación. Son: Política, políticas públicas y género; Población, medio ambiente y migración; Educación, innovación, trabajo y dinámica económica; Democracia, procesos políticos y derechos humanos; y Sociedad civil, actores e identidades.

 

Contribución de la agenda de la Flacso México: por un debate renovado e innovador de las ciencias sociales

Partiendo de estos aportes, que a lo largo de los años nuestra institución ha entregado a la producción de conocimiento, y de la convicción de que la comprensión de fenómenos sociales, problemas públicos y sus soluciones, exige nuevas formas de enseñanza y producción de conocimiento científico, hoy la Flacso México asume el nuevo reto de discutir el papel de las ciencias sociales a la luz de los cambios recientes tanto a nivel del país como de la región y el mundo. Para ello, estamos inmersos en una propuesta institucional para construir y desarrollar un “Debate renovado e innovador de las ciencias sociales”.

Ya que los cambios a los que aludimos involucran tanto lo social como lo político, lo económico y lo cultural, apostamos por estudios multidisciplinarios, transversales e integrales que favorezcan la convergencia del conocimiento y la orientación a la resolución de problemas públicos. Lo que nos proponemos no sólo es comprender y explicar, sino aportar conocimiento y evidencias para vislumbrar cuáles son los cambios, las transformaciones y las rutas que seguir en la solución de los diversos problemas públicos que nos atañen. Todo ello, sin olvidar que la comprensión de los hechos, los fenómenos sociales y los problemas públicos mundiales, regionales y nacionales, no sólo exige de las ciencias sociales el impulso y la construcción de diversas miradas teórico-analíticas y multidisciplinarias, sino que éstas deben incorporarse a los procesos de formación de las nuevas generaciones.

En este sentido, la agenda del debate transcurre por dos rutas simultáneas: una teórica/epistemológica y otra metodológica y de aplicación, lo que explica por qué llamarlo “renovado e innovador”. En cuanto a lo primero, el punto de partida que se asume es la necesidad de revisar y sistematizar los alcances y límites de las teorías existentes, con el fin de avanzar en la comprensión, la explicación y la solución de problemas públicos. La idea de un debate renovado responde a la necesidad de:

  • Hacer un balance de las teorías existentes hasta el día de hoy, a la luz de cuáles son los retos de los conocimientos que nos impone una realidad alta y crecientemente compleja.
  • Pensar en la revisión de viejas teorías a la luz de fenómenos/problemas de hoy.
  • Pensar en nuevas teorías desde una perspectiva de la complejidad, donde necesariamente hay que considerar miradas multidisciplinarias e interdisciplinarias; sobre todo, hay que construir rutas para la formación y la investigación. Esto se traduce en repensar los modelos de formación y de investigación.

Respecto a la propuesta de un debate innovador, sus propósitos van dirigidos a identificar y construir formas de investigar que permitan hacer más relevantes los hallazgos de investigación y acercar cada vez más las ciencias sociales al mundo real que deben explicar. En este sentido, esperamos que el debate ayude a:

  • Identificar nuevas metodologías y técnicas que favorezcan y aseguren el carácter científico de las ciencias sociales. En esta línea, destaca la necesidad de fortalecer la tríada información-conocimiento-políticas públicas.
  • Identificar e impulsar nuevas formas de coproducción del conocimiento en las ciencias sociales, para lo cual resulta crucial construir vínculos más estrechos entre distintos espacios donde se generan variados tipos de conocimiento, la academia, la toma de decisiones, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil.
  • Nuevas aplicaciones del conocimiento para la comprensión, explicación y solución de problemas mundiales, regionales, nacionales y locales, a partir de renovadas construcciones teórico-analíticas-metodológicas, donde el enfoque de política pública, y especialmente las perspectivas alternativas (al ciclo de las políticas) y emergentes de políticas, tienen mucho que aportar.

La construcción del “Debate renovado e innovador de las ciencias sociales” en la Flacso México comenzó en septiembre de 2018, en el marco del ingreso de una nueva generación de estudiantes, 2018-2021. Este debate se erige sobre las líneas de generación y aplicación del conocimiento que se han venido trabajando en los últimos años en nuestra institución, las cuales incluyen problemas prioritarios en diversas disciplinas y temáticas tanto de investigación básica como aplicada, que ya mencionamos anteriormente. A partir del conjunto de temas estratégicos en que trabajan actualmente nuestros profesores investigadores (más adelante sintetizados en el cuadro 1), buscamos encontrar y discutir sinergias entre líneas. Algunos ejemplos de dichas sinergias son: migración y derechos humanos; género, discriminación y violencia; política y gobierno; corrupción e impunidad; salud, educación, rezagos y desigualdad. De esta reflexión esperamos que se generen insumos importantes para impulsar miradas transversales, multidisciplinarias y relacionales, que puedan potencializar los aportes de la Flacso a la solución de problemas y ampliar su participación en la definición de las agendas académica y pública, tanto en México como a nivel regional.

En el marco de la revisión y actualización de las líneas de investigación, estamos construyendo una propuesta innovadora institucional donde destaca la reorganización de nuestra agenda de investigación a partir de siete áreas de conocimiento: 1) políticas públicas; 2) procesos políticos; 3) género, feminismos e interseccionalidades; 4) Estado y derechos humanos; 5) procesos sociales y económicos; 6) bienestar de la población), y un séptimo eje transversal: 7) metodología de las ciencias sociales. Las siete áreas se desdoblan en 13 líneas de investigación2 con la idea de construir espacios de encuentro entre líneas, temas, disciplinas y perspectivas teórico-metodológicas.

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Al mismo tiempo, hemos puesto en marcha un proceso de reflexión y discusión teórico-metodológico dentro del debate renovado e innovador de las ciencias sociales, en el marco del cual los profesores investigadores, organizados por disciplinas y/o temáticas, han comenzado a discutir los asuntos en que se encuentran trabajando, desde la perspectiva de analizar críticamente los marcos teóricos y metodológicos con los que trabajan y sus capacidades y limitaciones para generar conocimiento, así como prefigurar rutas a seguir para aportar soluciones a los problemas que se estudian.

Dado que el debate que buscamos construir y promover busca el involucramiento y la participación de la comunidad académica como uno de sus propósitos fundamentales, hemos organizado un conjunto de mesas como parte de la primera etapa de este “Debate”, que reflejan la riqueza y diversidad de muestra agenda de investigación:

  • “Un debate renovado e innovador de las ciencias sociales. Perspectivas sociológicas”. Partiendo de que la sociología como disciplina ha ocupado un lugar destacado en la producción de conocimiento en nuestra sede académica, en esta mesa se discutió y reflexionó sobre nuevos desarrollos de la teoría y metodología sociológicas, que explicitan la construcción de aproximaciones teórico-metodológicas que operan desde la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad. Se destacó que en estas nuevas miradas confluyen explícitamente aportes de otras disciplinas como la historia, la antropología, la política y la economía. A partir de la discusión de las exposiciones sobre diferentes temáticas específicas, se evidenció el consenso sobre la utilidad de los enfoques relacionales y el surgimiento de procesos y eventos sociales para crear espacios de inflexión de la vida social. Esta discusión concluyó que posturas como éstas garantizan una comprensión más robusta de dinámicas sociales complejas, por ejemplo: la diversidad sexual, la tecnología, los movimientos sociales, el comportamiento político, el cuerpo y la cultura.
  • “Las ciencias sociales y el futuro de la política democrática”. En esta mesa se presentaron y debatieron contribuciones de frontera entre la filosofía política, la ciencia política, la teoría de la política y las ciencias sociales, provenientes de diversas disciplinas (como la teoría y la filosofía política, la ciencia política y la sociología política) sobre temas diversos como la equidad, la representación y la constitucionalidad; la innovación democrática; el análisis de los procesos políticos latinoamericanos y los dilemas de la política democrática frente a la violencia y las violaciones a los derechos humanos. La discusión giró en torno a la necesidad de repensar el concepto de democracia en las investigaciones empíricas para incorporar, más allá de la dimensión electoral, otros derechos (libertad de expresión, manifestación y asociación), y aplicar el criterio de participación y oposición a cada una de estas dimensiones. También se debatió sobre el tema de las instituciones participativas y la existencia de una serie de “mitos” teóricos que reducen el análisis sobre su carácter; entre ellos, el debate sobre si es mejor la participación directa o la indirecta, así como los mitos de efectos (democratización/cooptación partida-
    ria; consenso/polarización; inclusión), concluyendo que es necesario derribar estas divisiones para entender ambos ejes como partes de un continuo y atender a la existencia de métodos heterogéneos de tomas de decisiones y niveles de participación. Asimismo, a partir de la aceptación de que la relación entre democracia y derechos humanos es compleja y no lineal, se apuntó la necesidad de problematizar los dilemas que genera la política democrática frente a situaciones de crisis de derechos humanos (específicamente, los vinculados con la integridad física, como la desaparición forzada y la tortura). Se concluyó que es preciso incorporar al estudio de la democracia tanto aspectos metodológicos como conceptuales; particularmente, nuevos abordajes que permitan romper el problema entre lo legal y lo ilegal, lo estatal y lo supranacional, y pensar en el fenómeno del ejercicio de poder de manera más relacional y menos categórica. Todas estas reflexiones llevan a considerar una guía de investigación y discusión con la política pública enfocada en la construcción de capacidades para atender y resolver problemas.
  • “Debate renovado en la ciencia política y las políticas públicas”. La mesa se dedicó a clarificar lo que se considera la perspectiva convencional o dominante en el campo de estudios, así como a discutir el conjunto de supuestos aceptados sobre los problemas específicos abordados por cada investigador para reflexionar qué falla en esta perspectiva. El debate trató de recuperar los avances emergentes que se están dando tanto en el propio campo de investigación como en otros campos que pudieran resultar relevantes para superar las limitaciones del saber convencional. En la mesa se presentaron y debatieron innovaciones provenientes de diversas disciplinas (como la teoría y la filosofía política, la ciencia política y la sociología política), buscando en ellas nuevas rutas teórico-metodológicas para identificar y comprender la naturaleza de las actividades políticas democráticas frente a otras formas de hacer política que contradicen o ignoran los principios y valores de la democracia como sistema de gobierno. Los trabajos discutidos mostraron una agenda de investigación en diálogo analítico y visión crítica con las teorías más consolidadas de sus campos de estudios respectivos. En esta discusión se abordó la necesidad de seguir ahondando de manera más dialéctica entre teoría y práctica, subrayando que a veces las investigaciones en cuestiones políticas, más que superar la “prueba de la realidad”, parecen estar regidas por cierta terquedad de la teoría. También se reflexionó en torno al binomio ciencia política/políticas públicas. ¿Qué las distingue y que las conecta? ¿Cuáles son los debates sobre la identidad de ambos campos? ¿Cómo dialogan ambas disciplinas? ¿De qué fuentes intelectuales se nutren y a cuáles aportan? Finalmente, los participantes de la mesa coincidieron en que uno de los principales pendientes radica en el reto de generar cada vez más investigaciones desde y para América Latina, aceptando la dificultad analítica que supone aplicar teorías foráneas a contextos políticos muy distintos de su origen. Como resultado de la rica discusión, los investigadores coincidieron en que es posible pensar una alternativa que permita superar los problemas y las limitaciones de la perspectiva dominante.
  • “Por el buen vivir de las personas: la teoría económica en contexto”. Los temas centrales fueron el bienestar como felicidad, caminos hacia la igualdad, innovación intercultural, trabajo y empleo. Partiendo de que en las últimas cuatro décadas la economía como ciencia social ha tendido a limitar el estudio de todas las relaciones humanas al análisis costo-beneficio, se discutió cómo esta postura dominante deja de lado los hechos humanamente relevantes para la economía y las implicaciones que esto ha tenido para la disciplina. La reflexión tomó como base problemas cruciales como el trabajo y sus implicaciones para la realización de una vida plena; la presencia de otras desigualdades (más allá de tenencias y remuneraciones) que comprometen el desempeño económico de las personas (como las que provienen del género, la etnia y el acceso a los bienes públicos); el papel del conocimiento de tradiciones comunitarias y organizaciones civiles para la innovación (económica, social, institucional y cultural); finalmente, la incorporación de la subjetividad en la evaluación de la situación en que cada uno se encuentra respeto a su vida. De ahí se dedujo la necesidad de imbricar y articular el análisis económico con otras disciplinas de las ciencias sociales y humanas, en aras de abordar, identificar, plantear e intentar concretar soluciones para problemas que se resisten a su encasillamiento disciplinar y demandan enfoques que combinen sistemática y complementariamente lo diacrónico y lo sincrónico, lo analítico y lo sintético, lo lógico y lo histórico, lo positivo y lo normativo, lo objetivo y lo subjetivo.
  • “A 10 años de la medición multidimensional de la pobreza: fortalezas y limitaciones”. La mesa se dedicó a discutir la metodología de medición multidimensional de la pobreza que se ha mantenido entre 2008 y 2018. A partir de la relevancia del amplio reconocimiento internacional que esta metodología ha concitado, la reflexión se orientó a avanzar en la producción y la sistematización de análisis críticos que ofrezcan nuevos caminos para mejorar las mediciones futuras. La discusión abarcó tanto el concepto como los datos empleados en las mediciones de pobreza. Respecto a lo primero, se analizaron las dimensiones del concepto de pobreza no cubiertas por el índice, la necesidad de ampliar el concepto de pobreza para incluir a la pobreza persistente o pobreza crónica, las limitaciones de los indicadores; el uso y abuso del índice y sus componentes, en la orientación de la política social y en la evaluación y apoyo financiero a los programas sociales. En cuanto a los datos, se evaluaron problemas de comparabilidad y se exploraron alternativas a la medición actual (la necesidad de discutirla a la luz de nuevas propuestas de política social, y la posibilidad de diseñar medidas complementarias que tomen en cuenta el actual entorno socioeconómico).

 

Reflexión final

Estos debates y sus lecciones constituyen la principal contribución de la agenda de la Flacso México para las ciencias sociales: colocar sobre la mesa del escrutinio público el conocimiento acumulado, para ponerlo en función de la sociedad y la toma de decisiones.

En este sentido, el reto que asumimos es pensar cómo la ciencia social más ortodoxa y la más heterodoxa, emergente o renovada, pueden converger hacia esa misma dirección. Se trata de interrogar a las investigaciones que hacemos para pensar: ¿Qué aportan? ¿Qué problemas resuelven? ¿Qué ha cambiado y qué se resiste a ser cambiado? ¿Qué situación se transforma? Todo ello desde el entendido de que la renovación y la innovación no suponen desechar las viejas lecciones científicas, sino al contrario, recuperarlas y aprender de ellas, y a la vez explorar nuevas maneras en las actuales circunstancias sociales que dan forma a la ciencia hoy en día.

De la rica discusión de las mesas hemos obtenido una primera definición acerca de las prioridades de la agenda futura. La primera de ellas se refiere a que, si bien en este momento inicial el debate renovado e innovador se ha concretado en mesas disciplinarias, se desprende la necesidad de avanzar hacia una segunda etapa de integración en núcleos temáticos multi e interdisciplinarios, con enfoques innovadores que articulen perspectivas de diversas disciplinas para producir miradas más comprensivas y abarcadoras para el estudio de fenómenos multidimensionales. El esfuerzo debe encaminarse a dotar cada vez más a nuestras investigaciones de herramientas analíticas para la transformación social. Para ello, el enfoque en la resolución de problemas es crucial.

Asumir estos enfoques supone no sólo la interdisciplinariedad, sino estimular la confluencia de una diversidad de abordajes y métodos. Se trata de ir más allá de modelos y concepciones parroquiales y construir programas de investigación en los que confluyan saberes y acciones de otras disciplinas sociales (economía, sociología, antropología, ciencia política, estudios ambientales, geografía y políticas públicas), para generar conocimiento útil que posibilite tomar decisiones de políticas informadas y razonadas. Este esfuerzo no es posible si no se aceptan el valor y la eficacia de las distintas metodologías de investigación: tanto estrategias descriptivas como analíticas. Tampoco es posible sin estudios que combinen los niveles micro y macro e investigaciones de nivel medio. En la misma medida, se requiere cada vez mayor articulación entre los métodos estadísticos y cualitativos, así como en los enfoques relacionales. Sólo contemplando tales desafíos será posible encontrar en estos aportes la posibilidad de crear nuevas aproximaciones a los estudios en ciencias sociales.

La naturaleza de los problemas abordados en el marco del debate renovado e innovador de las ciencias sociales demanda pensar de forma creativa e interdisciplinar, a diferentes escalas (global, nacional, regional y local) y con diversos enfoques que permitan abordar problemas altamente complejos, lo que constituye uno de los principales desafíos de las ciencias sociales contemporáneas. En este sentido, los posicionamientos teóricos que se presentaron en las mesas evidencian la importancia del esfuerzo institucional para posicionar nuestra agenda en un marco de renovación
e innovación científica en los ámbitos nacional y regional.

 

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