Universidad Nacional Autónoma de México • Instituto de Investigaciones Sociales

v78n4r1Héctor Ávila Sánchez (coordinador). La ciudad en el campo: expresiones regionales en México
(Cuernavaca: Universidad Nacional Autónoma de México-Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, 2015), 324 pp.

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Reseñado por:
Matthew Lorenzen Martiny

Universidad de París 1 Panthéon-Sorbonne

Este libro, coordinado por Héctor Ávila Sánchez y publicado por el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conjunta seis trabajos de diversos autores, quienes abordan la cuestión de la periurbanización en diferentes regiones de México. La obra incluye un prólogo de Naxhelli Ruiz Rivera y una introducción del coordinador.

A pesar de ser una compilación de diversos trabajos, esta obra tiene la virtud de tener varios hilos conductores claros que le dan una gran coherencia. Dos de éstos son, por un lado, los factores que impulsan la periurbanización; por otro, los impactos o retos de este fenómeno. Así, la obra en su conjunto nos presenta una visión muy completa del fenómeno de la urbanización en áreas periféricas de diversas ciudades de México, y nos permite examinar tanto las diferencias regionales como los aspectos comunes.

El capítulo de Guillermo Olivera Lozano y Marcos Antonio Rodríguez sobre Cuernavaca, Morelos, es especialmente rico en cuanto al análisis de los factores que impulsan la periurbanización. Un primer factor tiene que ver con los cambios en la política nacional de vivienda a partir de los años noventa. Antes de esa década, como explican los autores, el Estado estaba involucrado directamente en la construcción de vivienda, mientras que actualmente el papel de éste se ha limitado esencialmente a otorgar créditos inmobiliarios. De esta manera, la producción de vivienda ha quedado crecientemente en manos de empresas privadas. Sin embargo, como señalan Olivera y Rodríguez, ante la falta de regulación y planeación urbana efectivas, y ante el afán especulativo de las empresas inmobiliarias, los resultados han sido una urbanización difusa y caótica, y la construcción de vivienda en zonas alejadas y sin acceso a servicios. Otro de los factores que impulsan la periurbanización que analizan Olivera y Rodríguez es la reforma del artículo 27 constitucional en 1992, que permitió la venta y privatización de parcelas ejidales. Esto abrió el mercado de suelo en las periferias de las ciudades a la inversión inmobiliaria.

Rolando Palacios Ortega, Carmelo Castellanos Meza y Marcela Martínez García, en su análisis sobre Acapulco, Guerrero, también anotan la importancia que han tenido, en el impulso de la periurbanización, la reforma del artículo 27 y el otorgamiento de créditos inmobiliarios por parte de organismos del sector público. Otro factor interesante que abordan es el proyecto gubernamental Acapulco Diamante, lanzado a finales de la década de los años ochenta por el gobierno del estado, el cual expropió terrenos localizados en la franja costera al sur de Acapulco para ofrecerlos a inversionistas con el propósito de construir desarrollos residenciales y turísticos. A la par, como explican los autores, se mejoró la infraestructura vial y carretera, en particular con la construcción de la Autopista del Sol y del Viaducto Diamante, lo que facilitó la llegada de turistas y residentes temporales.

La importancia del turismo en el crecimiento urbano también es señalada por Araceli Calderón Cisneros en su estudio sobre la periurbanización en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Sin embargo, la autora anota que el factor más significativo de la rápida periurbanización en San Cristóbal ha sido el gran flujo migratorio proveniente de zonas indígenas cercanas. Este flujo se explica a su vez por factores como la expulsión de grupos religiosos protestantes de sus comunidades de origen, la crisis económica de los años ochenta, el desplome del mercado del café en 1989, la violencia durante el periodo del alzamiento zapatista y las oportunidades laborales en San Cristóbal.

En su estudio sobre la zona metropolitana de León, Guanajuato, Estela Martínez Borrego y Susana Suárez Paniagua explican cómo la globalización es otro factor fundamental de la periurbanización. El proceso de globalización ha favorecido la relocalización de industrias transnacionales desde países desarrollados hacia zonas urbanas y periurbanas de países en desarrollo, buscando con ello ventajas comparativas y competitivas. De acuerdo con las autoras, en el caso de la zona metropolitana de León, un gran número de industrias transnacionales, en particular del sector automotriz, se han instalado recientemente en áreas periurbanas, especialmente en el municipio de Silao. Martínez y Suárez explican también que esta llegada de industrias no hubiera sido posible sin una política gubernamental de atracción de inversiones, en particular al desarrollar parques industriales, infraestructura vial y carretera, entre otros elementos.

La otra dimensión de la periurbanización que abordan los capítulos de este libro se refiere a los impactos y los retos de este fenómeno. Algunos de los trabajos del volumen los analizan en el ámbito político y administrativo. En su estudio sobre la expansión de la ciudad de Morelia hacia el municipio de Tarímbaro, Michoacán, Yadira Méndez-Lemus y Antonio Vieyra Medrano se enfocan en la capacidad institucional del gobierno local para lidiar con varios retos de la periurbanización, en particular la regulación del uso del suelo y la falta de dotación adecuada de infraestructura y servicios. Los autores señalan que el ayuntamiento de Tarímbaro carece de objetivos, políticas y estrategias de ordenamiento territorial para controlar la urbanización y crear estrategias de desarrollo urbano; a su vez, el gobierno municipal carece de un programa coherente para apoyar al sector agropecuario que ha sido afectado negativamente por la urbanización debido a la contaminación de los cuerpos de agua y del suelo, y la reducción de la disponibilidad de agua para riego. En suma, habría una carencia de instrumentos políticos y de capital social para prevenir y abordar los problemas derivados de la periurbanización.

Por su parte, Estela Martínez y Susana Suárez, en su estudio sobre la zona metropolitana de León, anotan que a pesar de la existencia de impactos positivos de la periurbanización, reflejados en la expansión de la infraestructura y los servicios, y en la creación de empleos, también ha habido efectos negativos notables, en particular la profundización de las desigualdades sociales y económicas entre los grupos sociales y entre los espacios urbanos y rurales. Para las autoras, esto hace evidente la necesidad de diseñar y poner en marcha una política de desarrollo regional más integral, basada en los preceptos del desarrollo humano y territorial.

En su estudio sobre espacios periurbanos en el valle de Toluca, Adriana Larralde Corona se centra en los cambios en las actividades económicas, en particular en la desagrarización como impacto fundamental de la periurbanización. Así, muestra que la proporción de la población dedicada a las actividades agropecuarias ha caído en forma muy significativa desde la década de los años ochenta, a diferencia de la población ocupada en los sectores secundario y terciario. Un descubrimiento interesante de la autora es que los habitantes de sus localidades de estudio no se dirigen sólo ni primordialmente a las dos grandes ciudades cercanas para trabajar (es decir, Toluca y la Ciudad de México), sino que la localización del trabajo es diversa, e incluye a las mismas localidades, pueblos y pequeñas ciudades vecinos, parques industriales en zonas periurbanas cercanas, y las dos grandes ciudades próximas. Es importante anotar que el trabajo de Larralde, en conjunto con otras investigaciones, apunta a la posibilidad de un proceso de contra-urbanización en ciernes en la región centro de México.

Rolando Palacios, Carmelo Castellanos y Marcela Martínez, en su estudio sobre zonas periurbanas de Acapulco, también subrayan la importancia de la desagrarización y los cambios en las actividades económicas de los pobladores que trabajan crecientemente en el sector turístico y en otras actividades del sector comercio y servicios. Otro impacto de las características de la periurbanización en Acapulco que anotan los autores tiene que ver con la carencia de infraestructura urbana básica, sobre todo de sistemas de agua potable, drenaje y alcantarillado. Así, esta falta de infraestructura es un factor fundamental en las inundaciones y la contaminación de los mantos freáticos y los cuerpos de agua.

Los impactos ambientales de la periurbanización son abordados también por Araceli Calderón, en su estudio sobre San Cristóbal de las Casas, una ciudad cuya característica es estar rodeada de bosques y humedales de montaña. Éstos cumplen funciones ecológicas importantes al ser el hábitat de numerosas especies de plantas y animales, y al permitir la infiltración de agua a los mantos freáticos. Sin embargo, de acuerdo con la autora, estos bosques y humedales están siendo fuertemente afectados por los procesos de crecimiento urbano. De esta forma, el relleno y la desecación de los humedales para la urbanización han provocado una reducción de la capacidad del suelo para filtrar el agua hacia los mantos freáticos y se han incrementado las áreas con riesgo de inundación en la ciudad. Además, como explica la autora, el uso del suelo y de los recursos naturales en zonas periurbanas de San Cristóbal ha sido fuente de conflictos sociales.

Subrayemos que una de las mayores riquezas de este libro es que los diferentes capítulos se complementan y nos permiten tener una visión muy amplia del fenómeno de la periurbanización en México. Se complementan porque cada uno analiza una realidad regional distinta y porque estudian la periurbanización con diversos enfoques, centrándose en diferentes aspectos de este fenómeno. De esta manera, descubrimos con este libro varios factores, impactos y retos de la periurbanización, que cambian de acuerdo con las particularidades regionales, pero también otros que son comunes a contextos diferentes, algo fundamental para comenzar a trazar generalizaciones. Podemos enumerar algunas de éstas. Del lado de los factores que impulsan la periurbanización, encontramos los cambios ligados con la globalización y el neoliberalismo (por ejemplo, la liberalización del mercado de la tierra y el retiro del Estado de la producción de vivienda y del ordenamiento territorial). Sin embargo, y de forma algo paradójica, el Estado también ha jugado un papel directo fundamental en la periurbanización, por ejemplo, al construir infraestructura vial, carretera, industrial y turística. Del lado de los impactos y retos, destacan la profundización de las desigualdades económicas y sociales; la desagrarización y los cambios en las actividades económicas; los retos que enfrentan los gobiernos locales, por ejemplo, en lo que concierne a la creación de infraestructura y servicios básicos para una población creciente, y diversos problemas ambientales como la contaminación del agua y del suelo, la menor infiltración del agua a los mantos freáticos, y los conflictos por el uso del suelo y de los recursos naturales.

Para terminar, es importante mencionar algunos elementos fundamentales de la periurbanización que no son abordados, o lo son de forma muy sucinta, por los autores. Por un lado, un factor primordial que impulsa la periurbanización que recibe muy poca atención en los capítulos del libro es la crisis del sector agropecuario. En efecto, la pérdida de rentabilidad de la pequeña agricultura en el contexto de la globalización y de la instauración de políticas neoliberales ha sido un factor esencial de la venta de tierras y del cambio del uso del suelo en zonas rurales y periurbanas de México, como lo han demostrado autores como Estela Martínez Borrego, Matthew Lorenzen Martiny y Adriana Salas Stevanato en el caso de Morelos.

Por otro lado, un aspecto de la periurbanización que prácticamente no es abordado en los diferentes trabajos del libro se refiere a toda una serie de impactos positivos de este fenómeno. En efecto, la periurbanización va acompañada muchas veces de una creación de empleos mejor remunerados que las actividades originales (generalmente del sector primario), de un crecimien-to de la infraestructura urbana y de los servicios públicos, de un incremento en las oportunidades educativas, entre otros. La urbanización en áreas periféricas de las ciudades es un fenómeno complejo, y es importante analizar sus impactos de una forma más integral, incluyendo tanto aquellos que pueden tener implicaciones sociales y ambientales negativas como los que tienen implicaciones positivas, particularmente en el ámbito social y económico.

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