Universidad Nacional Autónoma de México • Instituto de Investigaciones Sociales

v77n4r1 portadaSara Ma. Lara Flores, Jorge Pantaleón y Martha J. Sánchez Gómez (coordinadores). Hacia el otro norte: mexicanos en Canadá (Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales/Université de Montréal, 2015), 255 pp.

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Reseñado por:
Tanya Basok

Universidad de Windsor

Fundado por académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Seminario Permanente de Investigación sobre Migración México-Canadá-Estados Unidos ha reunido a académicos y activistas de los tres países para intercambiar conocimientos acerca de la migración mexicana. El libro Hacia el otro norte: mexicanos en Canadá, coordinado por Sara Ma. Lara Flores, Jorge Pantaleón y Martha J. Sánchez Gómez, es producto tangible de este intercambio.

Este libro llena algunos de los huecos existentes en torno de los migrantes mexicanos tanto en México como en Canadá. Debido al predominio de los estudios sobre migración hacia Estados Unidos, los académicos mexicanos no han puesto suficiente atención al “otro norte”. Al mismo tiempo, la academia canadiense que se ocupa de la migración mexicana se ha centrado casi exclusivamente en los trabajadores agrícolas reclutados a través del Seasonal Agricultural Workers Program (SAWP, Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales), y ha otorgado poca atención a otros flujos migratorios.

Hacia el otro norte se divide en una introducción y nueve capítulos y presenta un panorama más completo, un panorama que incluye a migrantes (en su mayoría calificados) elegidos en el exterior para su residencia permanente, trabajadores del SAWP y otros temporales, así como migrantes indocumentados.

Luego de una corta introducción, el libro ofrece dos capítulos que construyen los cimientos para las discusiones que se desarrollan en los otros siete. El texto escrito por Alan Simmons discute las tendencias recientes en la política migratoria canadiense, como: 1) un aumento en las formas de migración temporal; 2) una introducción a nuevas categorías migratorias, como la “experiencia canadiense” y el Programa de Nominación Provincial, y 3) una creciente selectividad en la política de determinación de refugiados. Y son la primera y la última tendencia las que tienen particular interés para este libro, puesto que cinco de los nueve capítulos (de Jorge Durand, Gustavo Verduzco, Kerry Preibisch, Jorge Pantaleón y Ofelia Becerril Quintana) tratan acerca de los migrantes temporales en Canadá, y el último (de Patricia Martin, Annie Lapalme y Mayra Roffe Gutman) abarca la situación de los mexicanos que solicitan asilo. Como lo señala Simmons, estos tres cambios se han introducido en parte como respuesta al fracaso de las anteriores políticas migratorias, en particular las dificultades que enfrentan muchos migrantes seleccionados, a menudo con estudios y calificados, para hallar empleos que correspondan a su capacidad. El capítulo de Fernando Neira Orjuela ilustra estas dificultades con la mayor claridad.

El texto escrito por Luin Goldring y Patricia Landolt cuestiona la rigidez de las fronteras entre diferentes categorías de migrantes. Las autoras señalan que muchas de estas categorías (por ejemplo, patrocinados por familias, temporales y migrantes indocumentados, así como solicitantes de asilo) comparten condiciones de trabajo precarias (que carecen de contratos, protección sindical, prestaciones y protección en salud y seguridad). Hablan de la existencia de cierto grado de fluidez entre diversas categorías de migrantes y señalan que aquellos con estatus migratorio precario (es decir, solicitantes de asilo o migrantes indocumentados) permanecen en empleos precarios incluso cuando logran regularizar su estatus y alcanzar la residencia permanente en Canadá.

Los tres capítulos que siguen entablan una discusión acerca de las ventajas del Programa SAWP, en comparación con el de braceros y los programas H2 de Estados Unidos, así como el Canadian Pilot Project for Occupations Requiring Lower Levels of Formal Training (Programa Piloto de Empleos que Requieren Niveles más Bajos de Capacitación Formal). Los tres capítulos destacan que los diferentes programas agrícolas producen condiciones únicas. Estos autores están de acuerdo en que es más probable que los programas que no están cubiertos por acuerdos bilaterales o de trabajadores migrantes experimenten condiciones de abuso, abandono, engaño por parte de reclutadores sin escrúpulos y otros problemas.

Durand y Verduzco revisan, además, algunas de las críticas expresadas contra los programas de migración temporal. Ninguno de los dos concuerda con los argumentos en el sentido de que tales programas desalientan a los granjeros a modernizar sus instalaciones (uno de los puntos tratados por Simmons en este libro). Respecto de la segunda crítica, es decir, el potencial de estos programas para desplazar a la mano de obra nacional (lo cual queda ilustrado en el capítulo de Preibisch, por ejemplo) y para reducir los salarios agrícolas, Durand y Verduzco sugieren que es posible hallar soluciones que eviten dichas consecuencias negativas a través de la negociación de salarios y condiciones laborales para los trabajadores migratorios, así como mediante la sindicalización. Desafortunadamente, los autores no reconocen las limitaciones del poder de negociación del Estado mexicano y la ausencia de representación de los trabajadores migratorios al negociar los acuerdos bilaterales. Además, las dificultades que han hallado los sindicatos canadienses al intentar reclutar a estos trabajadores es otro obstáculo que habría valido la pena analizar.

Los tres autores analizan otras críticas: 1) la falta de libertad de movimiento en el mercado laboral canadiense; 2) el aislamiento y la separación de los trabajadores migratorios de sus familias, y 3) la propensión de algunos de estos trabajadores a permanecer en el país sin visas de trabajo. No concuerdan con algunas de las críticas y ofrecen soluciones parciales a otras (visas sectoriales, por ejemplo, que permitirían a los trabajadores migratorios cambiar de granja).

El capítulo siguiente (de Pantaleón) analiza el impacto de las remesas enviadas por los trabajadores del SAWP en la vida cultural de sus comunidades de origen. El autor se centra en las celebraciones religiosas en la comunidad de Cuijingo, en el Estado de México, y subraya sus lazos con dichas remesas en comparación con la austeridad en los patrones de consumo de los remitentes en Canadá. Aunque tales celebraciones requieren de importantes inversiones financieras, las cuales podrían considerarse dispendiosas, también pueden verse como inversiones simbólicas: al agradecer de manera adecuada al santo patrón, los migrantes buscan su ayuda para garantizarles contratos en el futuro.

El autor no discute las condiciones de empleo de los trabajadores migratorios, aunque este contexto sería relevante para su análisis. El empleo de estos trabajadores en Canadá siempre fue inseguro, y esta inseguridad ha aumentado en los últimos años debido a la competencia entre trabajadores de diferentes países (aspecto desarrollado en detalle en el capítulo de Preibisch). Este contexto de inseguridad puede ser una de las razones por las cuales los migrantes sienten la necesidad de invertir en las fiestas religiosas; también puede explicar por qué los migrantes son tan austeros en su consumo de alcohol. En la búsqueda de aprobación de sus patrones, los migrantes a menudo están dispuestos a sacrificar su tiempo libre y sus necesidades para poder asegurar contratos futuros.

En el siguiente capítulo, Becerril Quintana destaca la importancia del género y analiza la composición del flujo migratorio temporal mexicano a Canadá. La autora se interesa en particular en la forma en que las mujeres migrantes viven la maternidad transnacional. También plantea que las mujeres migrantes subvierten las identidades de género tal y como están construidas socialmente al participar en nuevas formas de expresar su maternidad, su identidad como mujeres, su sexualidad y su productividad.

En el capítulo siguiente, Neira Orjuela se interesa en los migrantes calificados, para lo cual eligió analizar historias y opiniones posteadas por migrantes latinoamericanos en una página web. Estas historias ilustran las graves dificultades que enfrentan los migrantes latinoamericanos en el mercado laboral canadiense debido a discriminación, racismo y nepotismo, algo que Neira Orjuela considera como un desperdicio de cerebros (el concepto con el que el autor lo compara es la idea frecuentemente discutida de “fuga de cerebros” o “ganancia de cerebros”).

A pesar de que el capítulo de Neira Orjuela presenta testimonios ricos y conmovedores, su análisis tendría mayor profundidad si reflexionara acerca de la representatividad de su muestra y la diversidad de categorías migratorias incluidas en ésta. Primero, en un momento en el que la investigación en línea está adquiriendo mayor popularidad, necesitamos estar conscientes de sus limitaciones. Respecto del tema del capítulo de Neira Orjuela, son sólo algunos migrantes latinoamericanos quienes eligen compartir sus historias en esta página de la red, lo cual deja al lector preguntándose acerca de las experiencias de quienes no lo hacen. Y segundo, aunque Neira Orjuela capta las experiencias tanto de migrantes temporales como de quienes son seleccionados para vivir como residentes permanentes en Canadá, su análisis no distingue entre ambas categorías de migrantes; sin embargo, las experiencias del mercado laboral de estos dos grupos no son las mismas: los trabajadores temporales llegan a Canadá con un contrato, pero deben enfrentar la exclusión social y a los reclutadores sin escrúpulos; los residentes permanentes seleccionados en el extranjero, por otra parte, tienen acceso a prestaciones sociales, pero tienen que buscar sus propios trabajos.

El capítulo final (de Martin et al.) cubre las experiencias de quienes solicitan asilo. Según estos autores, bajo la influencia del neoliberalismo y un mayor énfasis puesto en la seguridad, la militarización y la violencia social, un gran número de mexicanos se están quedando “sin Estado” en América del Norte. Consideran que las solicitudes de asilo de los migrantes mexicanos son “actos de ciudadanía”(término que denota el reclamo de derechos y beneficios de ciudadanía por aquellos que carecen de estatus de ciudadano o que no tienen acceso a los privilegios de ésta). Al buscar su reconocimiento como refugiados, desafían la idea preestablecida de un refugiado bona fide. Además, los solicitantes de asilo en Montreal se han organizado para luchar en forma colectiva por el reconocimiento y la regularización de dicho estatus legal.

En resumen, al combinar las contribuciones de autores canadienses y mexicanos en torno de diversas categorías de migrantes mexicanos en Canadá, Hacia el otro norte enriquece nuestro conocimiento de la migración mexicana. También ofrece reflexiones importantes acerca de la manera de diseñar e instrumentar políticas migratorias que garanticen vidas dignas y el trato justo a los migrantes.

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