Universidad Nacional Autónoma de México • Instituto de Investigaciones Sociales

v75n1r1Giovanni Sartori. Cómo hacer ciencia política (Madrid: Taurus, 2011), 406 pp.

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Reseñado por:
J. R. Joel Flores Mariscal

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México

En la agenda de la ciencia política, un tema de interés permanente es el debate sobre la definición y el estatus científico de la disciplina. Por ello, desde los orígenes mismos de la ciencia política son abundantes los libros y los artículos especializados sobre el tema. Giovanni Sartori es uno de los autores que reiteradamente ha procurado dar respuestas a dichos problemas; incluso, en 2004 desató un debate a partir de un ensayo en el que hace fuertes críticas —pero también ofrece recomendaciones— a la disciplina ("¿Hacia dónde va la ciencia política?", Política y gobierno 2: 349-354). Además, puede considerársele como uno de quienes contribuyeron de manera decisiva a conformar la disciplina. En el ámbito del habla hispana, por ejemplo, La política, lógica y método en ciencias sociales (México: Fondo de Cultura Económica, primera edición en español, 1984) se ha convertido en un libro de consulta fundamental para los estudiantes de ciencia política.

Ahora, a casi 30 años de la primera edición de aquella obra, nos ofrece un nuevo libro en español que, se antoja, será otro texto de referencia básico. Esta obra, publicada en italiano (Logica, metodo e linguaggio nelle scienze sociali. Italia: Il Mulino) y español simultáneamente, está formada por una miscelánea de artículos clásicos de temas de metodología que no habían sido traducidos al español. De La política retoma dos artículos: "La política como ciencia" y "La ciencia política"; fuera de ello, Sartori comparte una serie de trabajos que pueden considerarse como el complemento ideal del afamado texto citado. La obra está compuesta por ocho capítulos; seis de ellos son temáticos; uno, más integrado por ensayos cortos (entre éstos, ítica de 2004 al estado de la disciplina) y un capítulo final de tipo autobiográfico.

A pesar de ser una compilación, la obra puede verse con todo derecho como un manual completo, centrado por supuesto en el tema de la ordenación lógica del pensamiento. Los capítulos temáticos se adentran en tres aspectos: analizar las opciones para el estudio científico de la política, la política comparada, y la formación de conceptos.

Para la discusión de la idea de política y las posibilidades de su estudio científico, Sartori retoma dos extractos de La política, sin hacer correcciones de fondo respecto a la primera versión de ambos textos. Llama la atención la omisión de partes del texto que se encuentran en la publicación más temprana. Hay ahora una notable disminución en el uso del término "ciencia política"; incluso, en el tercer capítulo, "Filosofía, ciencia y valores", correspondiente al capítulo originalmente llamado "La política como ciencia", es notable la omisión de un amplio fragmento en el que se discutía la relación entre la visión de ciencia y el proyecto de la ciencia política.

En contraste con este desplazamiento del término "ciencia política", hay mayor énfasis en la importancia del lenguaje, específicamente en la formación de conceptos para la investigación social. Ésta es la idea detrás de la mayor parte del texto, en el que puede apreciarse una exposición muy completa que va desde los requisitos para la formación de conceptos y su medición hasta reglas específicas para un análisis a profundidad de los mismos. Incluso, durante la presentación del libro ante la Sociedad Italiana de Ciencia Política, en septiembre de 2011, Sartori destacó que el volumen busca subrayar la idea de que la ciencia política, al ser una ciencia empírica, debe tener un lenguaje especializado, al igual que las ciencias exactas, y que lo fundamental son los contenedores conceptuales antes que las operaciones cuantitativas, dado que el pensamiento se realiza básicamente a través del lenguaje (video de la presentación disponible en <http://www.radioradicale.it/node/6058970>.

Puede afirmarse que cuando Sartori hace énfasis en la necesidad de claridad conceptual como condición indispensable para acercarse al conocimiento de la realidad también hace un llamado a regresar a los fundamentos de la ciencia política y, por lo tanto, implícitamente está lanzando una desaprobación a la condición actual de ésta.

La comparación, el otro gran tema de la obra, en realidad es considerada como un ejercicio que naturalmente acompaña el análisis conceptual, desde el momento en que el pensamiento observa y propone la clasificación de la realidad a partir de la comparación de los elementos de la misma, hasta el momento en que se hace la comparación empírica propiamente dicha.

Queda claro que el hilo argumentativo de la obra es que puede haber un estudio científico de la política, cualquiera que sea la denominación que se le quiera dar, y para esta tarea lo fundamental es un método adecuado que tiene como punto de partida la formación de conceptos y la comparación. Ésta no es una idea nueva, sino un acto de congruencia con la decepción que expresó Sartori en aquel artículo de 2004, en el que lamenta haberse puesto del lado de los que formaron esa corriente que unió la palabra "ciencia" a la política. La diferencia entre las ediciones en español e italiano anima a especular si no fue por razones editoriales que tuvo que dejarlo de esa manera, o bien, si deliberadamente es un gesto irónico derivado de su visión crítica de la disciplina, que ayudó a formar, como él confiesa.

En el capítulo "Fragmentos", si bien se presentan temas diversos, éstos constituyen una valiosa aportación como fuente en habla hispana. En primer lugar, se presenta una reflexión sobre la necesidad de una correcta conceptualización de democracia, para su posterior tratamiento y medición. En segundo lugar, se propone una definición de política a partir de la noción de decisiones colectivizadas. Para el autor, esta idea cuenta con la ventaja de que permite superar el problema de las ideologías —individualista versus colectiva— y valorar el problema de la definición de política en términos de costo-beneficio. En tercer lugar, Sartori discute sobre la importancia de definir los "modelos"; afirma que éstos constituyen una pretensión explicativa superior, son nuestro eureka. Y aunque no propone una explicación acabada, se muestra satisfecho con señalar el problema, ya que "la charlatanería de los modelos no es inocua; es dañina" (310). El último de estos fragmentos corresponde a su conocido ensayo sobre el rumbo de la ciencia política.

En la última parte de la obra, bajo la categoría de "Apéndice", se presenta una breve autobiografía intelectual, en la que Sartori expone las razones que lo empujaron al campo de la ciencia política y los caminos —muchos de ellos guiados por el azar— que lo llevaron a convertirse en el primer profesor de ciencia política en Italia y a desarrollar posteriormente su carrera en Estados Unidos.

El orden del trabajo nos muestra un texto que, si bien sigue el estilo inductivo típico de Sartori —paciente y didáctico—, ahora ya no está orientado al estudioso novel, sino que aborda de manera más directa el tratamiento de los temas; se deja ver que el texto está orientado a personas familiarizadas con los tópicos de la ciencia política. Sin embargo, ello no quiere decir que la obra sea complicada, pues guarda gran claridad en la exposición de ideas; no presenta el estilo de un tratado general y precisamente por ello es más lograda como obra de referencia. En ese sentido, se antoja que este libro será un clásico de la disciplina.

Vale la pena comentar la breve nota introductoria del autor en la que éste determina con franqueza —como si sostuviera una charla— el contexto de la obra. Cuenta que cuando sus colegas le preguntaban cuál era su campo, solía responderles que era especialista en todo. Aclara de inmediato que no lo es, pero que su larga carrera ha sido extravagante, y que de igual manera esta obra "trata de una parte poco conocida de mis extravagancias". Destaca también que el libro es producto de sus 30 años de experiencia como profesor de metodología, y que —fiel a su tono critico con la disciplina— lo que entiende por metodología no tiene que ver con técnicas estadísticas o de investigación (como otras obras).

Con su peculiar estilo, Sartori afirma que puesto que tuvo formación en latín y griego, se toma la palabra "metodología" muy en serio, como un método lógico, tema sobre el cual con los años ha acumulado una gran cantidad de material, pero confiesa que ya no tiene fuerzas para escribir un nuevo libro. Sin embargo, esto para él no es una derrota, dado que los principios de la lógica (clásica) no caducan y, por lo tanto, confía en que los escritos de este libro tendrán una larga vida.

Al final de esta presentación, Sartori retoma la idea inicial de la misma; la perennidad de la lógica —que lleva al método— y de las preguntas clásicas constituye la base de las ciencias sociales modernas y referente para la investigación de prácticamente cualquier tema. En este sentido, con gran ingenio en realidad nos dice que, efectivamente, ha sido especialista en todo, y de paso señala que este interés ha sido extravagante. Con gran elegancia nos lleva de nuevo a la crítica de la disciplina; en otras palabras, dice que en realidad lo extravagante en la disciplina —por escaso— ha sido la preocupación por el método como ese ejercicio de pensamiento lógico que debe estar antes de contar.

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